viernes, 1 de mayo de 2009

Calçada portuguesa para las plazoletas del teatro Municipal


Copacabana, Río de Janeiro, Brasil

Una de las maravillas artesanales existentes en Bahía Blanca es sin dudas el piso de las plazoletas Payró y Garibaldi que rodean al teatro Municipal. Se trata del único ejemplo local del uso de la denominada Calçada portuguesa, mosaico cuya colocación y diseño es originario de Portugal y muy aplicado en ese país europeo para la pavimentación de paseos y espacios públicos.
La Calçada portuguesa resulta de la colocación de calcetamento con piedras de forma irregular, generalmente cálcareo y basalto, que por su pequeño tamaño admite ser usada con fines decorativos, aprovechando el contraste de sus distintos colores. Los más tradiciones son el preto y el blanco, aunque también son populares el castallo y bermellón. En ciertas regiones de Brasil se las encuentra en azul y verde. En Portugal los trabajadores especializados en la colocación de calçada son los maestros calceteiros, quedando un número todavía importante con escuelas que enseñan ese tradicional trabajo.


Calceteiros en acción, en Lisboa

En Brasil fue uno de los materiales más utilizados en el paisajismo del siglo XX, debido a su flexibilidad de montaje y composición plástica. El ejemplo más popular la calzada de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, cuyo dibujo evoca las ondulaciones propias del océano. La calçada portuguesa fue utilizada por primera vez en ese país en 1842, en un trabajo realizado por presidiarios (llamados "grilhetas" en su época) al mando del Gobernador de armas de Castelo, Teniente-general Eusébio Pinheiro Furtado, quien decidió utilizar ese pavimento con un trazado simple (tipo zig-zag) que resultó inédito para la época, al punto que los diarios se ocuparon del tema. Después de esa primera obra, Furtado utilizó el sistema para pavimentar la Plaza do Rossio, en Lisboa, de una extensión de 8.712 m². La calçada rapidamente se expandió por todo el país y sus colonias, como algo de moda y de buen gusto, con un sentido artístico y funcional, sobre todo para las zonas peatonales. Desde entonces este arte atravesó fronteras, siendo solicitados maestros calceteiros para ejecutar estos trabajos en el extranjero. El pavimento se destaca por su durabilidad, resistencia, regularidad de la superfície y facilidad de mantenimiento y limpieza, además de su atractiva estética.



Modelos portugueses

Los dibujos que podemos observar en estos pisos son el resultado del trabajo de asentar los moldes, contornados con piedra de un color, siendo despues levantados y completados los vacíos con una piedra da color contrastante.

Las plazoletas bahienses
Los pisos de las plazoletas Payró y Garibaldi, además de las veredas del teatro Municipal, fueron realizados en 1932, de acuerdo a una propuesta del ingeniero civil Adalberto Pagano, y conforman un conjunto de guardas que da una unidad al conjunto. A pesar del paso del tiempo se encuentran en muy buen estado, y es realmente gratificante ver como hasta el más mínimo detalle fue resuelto por este sistema, incluídas las tapas existentes o los bordes de los monumentos.
Si bien el teatro Municipal y las plazoletas ya están inventariadas en el patrimonio bahiense, sin dudas merecería un renglón propio este singular solado que aporta diseño, calidad constructiva y originalidad.

Vereda del teatro municipal. Pavimento portugués en Bahía Blanca.





Plazoletas del teatro Municipal, detalles.

2 comentarios:

AEZ dijo...

La primera vez que fui a Río unos amigos brasileños me mostraron las calçadas de Ipanema y Copacabana como la gran cosa y les dije: "Sí, están bien. Las de mi ciudad, alrededor del Teatro Municipal, son mejores".

Soy un irrespetuoso, lo sé.

Ricardo Raùl dijo...

Macbeton Piso Impreso te hace el dibujo,la textura y el color conbinado que se nos ocurra....si queres clonar lo de las figuras de Rio, la del TM, etc....lo hace y no te das cuenta si hubo calceteiro o macbetoneiro.....