Y un día el galpón llegó a la municipalidadEl martes 8 de julio una maqueta del galpón de cargas llegó al municipio, en una nueva
manifestación de los estudiantes de artes visuales que han iniciado una verdadera cruzada a favor de la no demolición del edificio. Dentro del palacio comunal hubo una batucada, algunos aplausos y pocas palabras. Ningún funcionario se dignó a recibir a "reducido número" de
manifestantes. La maqueta quedó luego en la vereda de la comuna hasta que un par de policías se encargaron de desactivar a la amenaza.
Desde la Capital Federal, mientras tanto, los
abogados que participan de la página
http://bastadedemoler.org/?p=277 han informado a los estudiantes de la escuela sobre algunos recursos legales (amparos) que pueden evitar la demolición. También desde los colegios
profesionales (arquitectos, ingenieros,
técnicos y
agrimensores) que integran la Comisión Asesora en temas
patrimoniales del municipio han optado por el más ingrato de los caminos que es el de la
indiferencia.
En estos días el galpón ha llegado al palacio. Ambos fueron parte de un pasado de esplendor y progreso. Hoy uno ha condenado al otro. Unos pocos a otros pocos, en la misma ciudad.
El galpón se anima a un palacio.El intendente
Breitenstein ratificó la demolición.
http://www.frenteacano.com.ar/verNoticia.php?k=88726Los estudiantes de
posgrado de la Escuela de Artes Visuales sostienen que para luchar por un objetivo se necesita
perseverancia, continuidad y coherencia en su mensaje. Por eso las
intervenciones que vienen realizando a favor de la no demolición del galpón de la terminal de ómnibus mantienen una actividad cada dos días (o menos).
El lunes 6 de julio los alumnos de la materia Arte Público, de la mano de su docente María Cristina
Alvarado, se reunieron en uno de los accesos al mercado Municipal, a pocos metros del Concejo Deliberante, para realizar una nueva
intervención. Esta vez montaron hilos con guirnaldas y papeles de colores y armaron una maqueta del galpón, siempre proponiendo destinarlo para servir como centro cultural.


Nueva manifestación artística, esta vez en el acceso al mercado municipal.
(Los Otros)
Plaza Rivadavia. Galponcitos de papel que molestaron a algunos que rápidamente se encargaron de desmontarlos.Por otra parte,los estudiantes
implementaron unas
planillas buscando reunir firmas de vecinos que compartan esta iniciativa de cambiar demolición por uso, desidia por
racionalidad, desatino por coherencia.
Poco y nada importó a los jóvenes que ya no hubiera medios de comunicación interesados en el tema (salvo un ocasional periodista de La Nueva Provincia), como tampoco que la anterior intervención, realizada unos días antes en la plaza Rivadavia, haya sido desmontada rápidamente por otro grupo de jóvenes enviados desde el propio municipio.
"Uno de los mayores defectos argentinos es la hipocresía; no importa que las cosas sucedan. Lo importante es que no se sepan", escribió Jorge Luis Borges.
Y en esta historia del galpón la historia la vamos a escribir y contar de una única manera. En la Universidad, en las escuelas, cuando demos charlas del Patrimonio bahiense. De como una obra de arte histórica, testimonio de nuestro pasado de progreso y desarrollo fue demolida ante el silencio cómplice de unos y a pesar del esfuerzo artístico y material de otros .
Quizá dentro de un siglo, otros jóvenes, otros hombres respetuosos en otro esfuerzo, defiendan la demolición de la nueva terminal que hoy tanto nos enorgullece, cuando alguien crea que puede volver a escribir la historia pasando por encima del esfuerzo de las generaciones que los precedieron .
Quizá entonces el padre de esa criatura que hoy pretende prescindir de un bien de todos se entere que aquella obra con la cual creyó perpetuar su nombre y su espíritu, nada significa para sus herederos.
En la historia de la humanidad, aún se lamentan los edificios que en el siglo XIX y principios del XX se construían para las Ferias Universales y que eran desarmados apenas terminaba la muestra. La torre Eiffel de París, montada en 1889, es uno de esos pocos testimonios que sobrevivió a esa decisión. Hace unos años, en 1964, el escritor Ray Bradbury se encontró con Walt Disney y comentaron sobre esa situación.
"Estuvimos lamentándonos --escribió el autor de Crónicas Marcialas-- por el hecho de que en la historia de las naciones se construían Ferias Mundiales que luego se derribaban. "Tonto", "Estúpido", ridículo", fueron los términos que lanzamos uno y otro. En ese juego verbal nos planteamos porqué no construir una feria y dejarla de pié para siempre y de vez en cuando quitar el empapelado y reparar el interior con nuevas fantasías, nociones, conceptos, ideas y sueños".
Sería muy sano que el sitio donde está el galpón tenga dos referencias finales, de acuerdo a su destino. "Este galpón cultural fue salvado de la demolición por decisión del pueblo de Bahía Blanca, respetuoso de su historia", o, la otra, "Aquí estuvo un galpón ferroviario, patrimonio de la ciudad, demolido por decisión de la misma administración que creyó poder construir el futuro prescindiendo de su pasado".