martes, 7 de abril de 2009

El rostro del fundador (una historia)


Rostro oficial de Ramón Estomba, obra del comisario Aníbal Muñoz, 1980

En 1928 Bahía Blanca celebró su primer siglo de existencia y entre los muchos objetivos de aquella celebración se incluyó la voluntad de disponer de un retrato fideligno del fundador de la ciudad, el coronel Ramón Bernabé Estomba. Fue entonces que se contrató el retratista e investigador Juan Fonrouge, residente en La Plata, quien aceptó el encargo y de inmediato viajó hasta Montevideo para visitar a Irma Santurio Estomba, sobrina nieta del fundador, buscando algún retrato que pudiera dar respuesta al encargo. Las noticias recibidas los primeros días de marzo por los bahienses fueron alentadoras: Irma poseía una "miniatura" (unos cuadros típicos de la época) que permitiría conocer finalmente los rasgos de Estomba. Los primeros días de abril de 1928, Founrouge llegó a la ciudad con su cuadro bajo el brazo, lo presentó ante el intendente y el Concejo Deliberante. En medio de un gran auforia la obra fue colocada en el salón blanco de la municipalidad, cubierto con un lienzo, a la espera del significativo aniversario. Pero entonces sucedió algo inesperado.


La foto del cuadro publicada en La Nueva Provincia apenas llegó la obra a la ciudad, marzo de 1928.

Founrouge, orgulloso de su trabajo, publicó una foto de su obra en el diario La Prensa, de la Capital Federal, donde fue vista por un especialista en la materia. Grande fue entonces la sorpresa cuando el crítico se puso en contacto con las autoridades bahienses para informarles que el hombre del retrato no era Estomba sino que su imagen correspondía a Adolphe Edouard Casimir Joseph Mortier, duc de Trévise, mariscal del ejército de Napoleón Bonaparte, muerto en 1835, según un cuadro existente en el museo nacional de París, de la autoría de Charles Philippe Lariviére, que muestra al militar francés con su uniforme de capitán luego de la batalla de Nord, en 1792.


El Estomba trucho (izquierda) con el duque de Treviso (derecha), mariscal del ejército de Napoleón Bonaparte.

Citado de urgencia el amigo Fonrouge, intentó entonces explicar lo inexplicable y el escándalo-embuste-papelón quedó al descubierto. La copia era además tan burda, que no sólo reproducía el rostro del ajeno militar, sino que repetía además su pose, traje, banda, espada y hasta el menor de los detalles de la pintura original.
Manos piadosas retiraron en silencio el cuadro y el 11 de abril encontró a la ciudad sin el retrato tan deseado.
Fuera de esta singular historia, en 1978, 150 aniversario de la fundación de Bahía Blanca (año del Sesquicentenario), nuevamente se buscó disponer de un retrato de Estomba. Esta vez se recurrió al comisario-pintor de la policía federal, Aníbal Muñoz, quien procedió a realizar un "retrato espiritual" del fundador, inspirado en rasgos supuestos, propios de un hombre que vida sufrida como Estomba, aunque sin ningún rigor de realidad. De enormes ojos azules y luciendo las medallas ganadas en combate, ese es el "rostro oficial" de Estomba, el cual puede verse, por ejemplo, en la sala de sesiones del Concejo Deliberante.
Publicar un comentario