4 de marzo de 2009

Recuperar tierras para la ciudad


Las tierras del ex Ferrocarril del Sud en el área de la estación, un desperdicio urbano insostenible para una ciudad con ansias serias y racionales de crecimiento y desarrollo.


El tranvía eléctrico circulando por calle Chiclana. Funcionó entre 1910 y 1938, uniendo la estación Noroeste (Sixto Laspiur al 300) con Villa Harding Green. Hoy se plantea un tren urbano aprovechando las viejas trazas de los ferrocarriles locales.


Uno de los puntos fuertes en la historia de nuestra ciudad: ser un nudo carretero y ferroviario único. Hay que recomponer esas fortalezas con vistas a la ciudad del nuevo siglo y generando cohesión en la trama ciudad-puerto.

El reciente convenio firmado entre el municipio y la comisión administradora de bienes ferroviarios de la nación, en ocasión de la visita del gobernador Daniel Scioli, busca destrabar la fuerte burocracia que desde hace al menos 60 años impide a Bahía Blanca disponer de tierras hoy en desuso, verdaderas barreras naturales que han impedido su crecimiento y desarrollo de manera racional y sustentable. El sector de las Villas, por caso, lleva 90 años recurriendo al "Puente Negro" como único medio de paso peatonal en un frente de casi 800 metros lineales, mientras el eje Sixto Laspiur-Chile, con el ex Mercado Victoria incluido, conforma un muro divisorio insostenible para decenas de barrios. De igual manera, la comunicación ciudad-puerto se ha visto interrumplida por cientos de hectáreas de "tierras del ferrocarril", en las cuales nada se proyecta y que conforman hoy lo peor de los denominados "vacíos urbanos".
Pero además de esta posibilidad de recuperar esas tierras, el convenio sugiere reactivar algunos ramales ferroviarios para establecer una especie de tren urbano que, dado su particular recorrido enlazando barrios, los técnicos prefieren presentar como un tranvía del siglo XXI.
Si alguien pudiera plantear un objetivo urbano para el 2028, año del centenario de Bahía Blanca, quebrar estas barreras urbanas y reactivar los tendidos ferroviarios sería relevante. Como ponerse los pantalones largos y gestionar a favor de una ciudad que ya pide a gritos no estar contenida por rieles, arroyos y tierras de nadie.

3 de marzo de 2009

Sentados frente al mar


Víctor, en el monumento de Puerto Montt

El querido amigo Víctor Diez anduvo de paseo por el sur de Chile y tuvo la feliz iniciativa de compartir con este blog su foto junto al monumento realizado por el artista Robinson Barría conocido como "Sentado frente al mar", ubicado en la ciudad de Puerto Montt. La popularidad del lugar es consecuencia directa del tema musical escrito por el conjunto uruguayo Los Iracundos en 1968, bajo el nombre de "Puerto Montt", en la época que bailar lentos era una maravilla que ignoran los jovenes de estos tiempos y este tipo de canciones caló para siempre en la mente y el corazón de quienes vivimos de costalete los 60 y a puro Winco y asaltos los 70. La escultura, por muchos defenestrada por su estética, genera una verdadera satisfacción para quienes tuvimos en esa música una parte demasiado grande de nuestra vida. Gracias Víctor (y Teresa) por traer aquella música que sigue viva en el alma de muchos de los visitantes de esta página.
Puerto Montt es una composición del uruguayo Eduardo Franco (fallecido en 1989), grabada el 16 de octubre de 1968 en los estudios de la RCA-Argentina. Presentada en el II Festival Buenos Aires de la Canción de 1968, quedó en segundo lugar.
Puerto Montt (1968)

Sentado frente al mar,
mil besos yo le dí
Después le dije adiós,
todo termina aquí y ella me dijo así

Abrázame y verás
que el mundo es de los dos
Salgamos a correr
Busquemos el ayer que nos hizo feliz

Puerto Montt…Puerto Montt
Me alejé de ti sin saber porqué ...
Y yo la dejé...sola frente al mar
bajo el cielo azul de Puerto Montt

Mil violines en su voz
Susurraron un adiós
Y un amor que se quedo
perdido frente al mar
que el viento se llevó

Silencio sin piedad
Encontraré al volver
más en la soledad, su voz me gritará
No…no te vayas de mí

Puerto Montt…Puerto Montt
Me alejé de ti ...Sin saber por que
Y yo la dejé sola frente la mar...
bajo el cielo azul de Puerto Montt
(y terminaba con el clásico "la la la la..la la...")

27 de febrero de 2009

Una vuelta de Tuerca

Carlos Simonetti, muy conocido en Bahía Blanca con el sobrenombre del "Tuerca Simonetti", se acercó por estos días al Concejo Deliberante, llamó a algunos periodistas amigos e interesó a otros políticos conocidos, para plantear una idea tan original como atractiva: crear en el galpón de cargas de la terminal de ómnibus -candidato a la demolición- un "Museo del Transporte". Propone el hombre exhibir en el lugar algunos de los pocos carruajes que aún quedan de aquella maravillosa colección de 47 unidades comprados por la municipalidad en 1996 (hoy arrumbados-abandonados en el Parque de la Ciudad), sumar algunas de esas joyitas de autos antiguos que existen en la ciudad, incorporar fotos, documentos y ciertos elementos de la rica historia del transporte local, la cual incluye ferrocarriles, aviaciones, colectivos, micros, galeras, tranvías y trolebuses, entre otras tantas especies. Ningún lugar aparece además más apropiado que ese galpón ladrillero, vecino a la Terminal de ómnibus (puerta de entrada de la ciudad), que fuera parte de un complejo ferroviario, y que agrega con su arquitectura industrial un valor agregado singular.
La propuesta es por demás interesante, mucho más sensata que la demolición para permitir que estacionen 15 autos. Una buena vuelta de tuerca para un tema que parece todavía puede dar sorpresas.
Las ilustraciones que acompañan este comentario muestran museos del transporte existentes en el mundo, algunos de ellos (el de Londres por caso) montado dentro de un edificio ladrillero industrial.
Aquí se puede escuchar otra opinión sobre el tema (gentileza Ariel Biagetti) y aquí leer una nota del arquitecto José María Zingoni sobre la cuestión.


El ferrocarril como protagonista: una manera de entender la historia.


Sulkies, volantas, breaks...los carruajes que abrieron la historia


Edificio ladrillero en Londres, para el concurrido museo del transporte.


Espacialidad y variedad en el museo de Glasgow.

Postales urbanas con mansardas


Menciona el amigo Héctor en un comentario a este blog la existencia de otra mansarda en la esquina de O'Higgins y Chiclana. Vaya esta postal de los 50, con una garita en la esquina, la tienda Famularo en planta baja y el último piso de la histórica casa de rentas que todavía se sostenía con firmeza. ¿Otras curiosidades que se pueden detectar en la foto? varias, pero las dejo para el atento observador. Pueden ver el mismo edificio antes de la mansarda en esta otra entrada.

Onda verde

La singular geografía que van conformando las fachadas de una ciudad dan lugar a su "paisaje urbano", artificial, el cual toma diferentes perfiles en medio de esa compleja y variada trama de construcciones, donde conviven lo nuevo con lo antiguo, los estilos, los colores, las alturas, las formas y las texturas. A veces, un color pretende generar cierta confusión, la de pretender emparentar, de manera grosera, ciudad y naturaleza. No con fuentes, rocas y agua como hicieron los arquitectos del barroco en Roma, sino recurriendo a pintura, publicidad y algún que otro colorete. La ciudad, desagradecida.


Zelarrayán y 11 de Abril


Primera cuadra de calle Moreno, otra fachada "Top"


Verde naturaleza, formas orgánicas reales

26 de febrero de 2009

Una mansarda sin pizarras


Publicidad del edificio, 1950


Estado actual de la obra, sin las pizarras


Durante el retiro de las piezas se advierte el entramado de madera


El edificio visto desde la plaza Rivadavia, con su remate original

Hace unos días terminó el "arreglo" de la mansarda del edificio ubicado en calle Sarmiento 16, el tercer rascacielos construído en nuestra ciudad (1948) y uno de los pocos resueltos con una arquitectura de corte pintorequista, con un basamento de dos pisos revestido en mármol, 8 pisos superiores de ladrillo visto y un remate, en el último piso, con una muy tradicional mansarda. Ese componente de la obra estaba revestido con pizarras negras, típico material para esa terminación. Sin embargo, a principios de enero comenzaron las tareas de supuesta reparación de las mismas, que derivaron, lamentablemente, en el retiro de la estructura de madera y de las mencionadas pizarras, para dejar en su lugar un revoque. El cambio, se advierte, ha perjudicado la particular estética del edificio. La obra fue diseñada por el estudios de los ingenieros Vallés, Cattáneo y Arrigoni y financiada por la Compañía de Crédito Capitalizador, entidad de capitales bahienses que por entonces ocupaba el edificio vecino, en la esquina de Estomba y Sarmiento (ex Rentas), donde se mudará en los próximos meses el Concejo Deliberante.

25 de febrero de 2009

Resistiré

Se realizó la mañana del miércoles 25 de febrero la poda del Ceibo existente en la plaza Rivadavia, el cual, a sus cerca de 60 años de edad, presentaba la menos el 80% de su estructura seca. El árbol, uno de los ejemplares patrimoniales más valiosos de la ciudad, cuya flor es nuestra "Flor Nacional", presenta sin embargo un par de ramas florecidas, lo cual alienta a los especialistas a apostar por su posible recuperación. El ingeniero Norman Diceck, verdadero especialista en la materia y apasionado por el arbolado urbano, diseñó y dirigió esta operación que apunta a salvar al ejemplar, robusteciendo sus pocas partes verdes e incluso despojandolo del Taladrillo, insecto que había ganado ya sus partes muertas para devorar la madera blanda. Es un elemento alentador que luego de muchos años de estar echado a su suerte, como otros tantos árboles históricos de la ciudad, la municipalidad haya decidido establecer una política de conservación y preservación de sus plantas. Incluso con decisiones básicas como será la de construir un cantero alrededor del Ceibo para garantizarle la presencia permanente de agua acorde a su condición de gramínea originaria de los esteros del Paraná.
Para quienes vean entonces la planta por estos días, el panorama puede resultar desalentador. Sin embargo ha sido una cirugía mayor destinada a conseguir el milagro de su supervivencia.


Las únicas ramas florecidas que sobrevivieron a la poda de rejuvenecimiento.


Así lucía el Ceibo la semana anterior, con el 80% de sus ramas secas y comidas por el voráz Taladrillo.


Poco y nada ha quedado del ejemplar. Una fuerte helada el último invierno terminó practicamente con su vida. Los especialistas, sin embargo, confían en su recuperación.

La ciudad que ni recordamos

Si bien es habitual pensar que la demolición de viviendas en Bahía Blanca comenzó en la década del 80, la realidad indica que fue a partir...