Hace 80 años, en mayo de 1936, quedó inaugurado el obelisco porteño, la singular obra diseñada por el arquitecto Alberto Prebisch para la estratégica rotonda de la avenida 9 de Julio y Corrientes. Referente del movimiento moderno en nuestro país, Prebisch se inclinó por este monumento propio de los egipcios, cuya principal simbología es fortalecer la relación entre la tierra y el cielo, entre el hombre y los dioses. El intendente de Buenos Aires que aceptó construir la obra fue el abogado Mariano de Vedia y Mitre, destacado hombre de letras, pariente de los Mitre y también de Ramón Estomba, fundador de Bahía Blanca. Casado con Helena Caronti, nieta del vecino bahiense Felipe Caronti, cuando en 1972 los restos de esa familia fueron trasladados desde la Recoleta al cementerio de esta ciudad, también llegó la urna con la cenizas de De Vedia y Mitre. De allí que los restos del "Intendente del obelisco" descansen en esta necrópolis.
25 de junio de 2016
17 de junio de 2016
Estaciones fallidas
En 1909 el ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP) --seccional Bahía Blanca al Noroeste- anunció la construcción de una nueva estación en esta ciudad, en reemplazo de la modesta obra revestida en chapa que servía como estación de paso. El BAP era conocido entonces como "El gran coloso" por su poder y la extensión de sus líneas. En Bahía Blanca tenía la terminal portuaria en Galván, el Mercado Victoria, la concesión de los tranvías, el servicio eléctrico y aguas corrientes. La propuesta del edificio era monumental y daba cuenta clara del poder de la compañía. Sin embargo jamás se construyó y aquella mdoesta edificación es la que todavía da cuenta del paso de esa empresa.
| La estación construida en 1891 jamás fue reemplazada. |
22 de mayo de 2016
Casa Vilela, al pasar
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| El acceso, el mármol, la cerámica, un patio central, el vitral |
Considerada bien patrimonial de la ciudad, la casa Vilela (por el nombre de la familia que la habitó) se encuentra abandonada desde hace décadas, a excepción de sus locales de la planta baja. Diseñada por el arquitecto catalán Joaquín Saurí en 1911 y construida por Santiago Teddi en calle Fitzo Roy, casi Brown, de Bahía Blanca, su fachada art nouveau es de las pocas del estilo que se pueden admirar en la ciudad.
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| La casona con su espectacular balcón cerrado, de sensuales líneas art nouveau |
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| La puerta entreabierta, la posibilidad de espiar espacios de otros tiempos |
20 de mayo de 2016
LA BRASILIA QUE NO FUE
En 1949 el arquitecto chileno Enrique Gebhard diseñó un conjunto de edificios destinados a ser parte de una reducida ciudad ferroviaria en Bahía Blanca, la cual surgiría como parte de una propuesta de remodelación --elaborada junto con el arquitecto cordobés Miguel Conrado Roca-- de las distintas vías férreas que cruzaban la planta urbana --la mayoría de ellas desactivadas-- y que complicaban el crecimiento y desarrollo de la ciudad. Se armó así, en la zona de Loma Paraguaya, con eje longitudinal las vías del ramal a Neuquén y axial la avenida Colón, Dos hechos resultan significativos de la propuesta. Por un lado el diseño de los edificios, de líneas modernas, una propuesta completamente novedosa, producto de la admiración de Gebhard por los postulados del arquitecto Le Corbusier y las ideas que compartía con el brasileño Oscar Niemeyer, quien plasmaría tiempo después en sus edificios de Brasilia, la nueva capital de Brasil.
Aparece así una maravillosa estación central con una cubierta sobre los andenes sostenidas a través de seis arcos de hormigón; un conjunto de edificios de diez pisos diseñados como bloques de frente vidriado, elevados sobre pilotes, similares a los que sirven como ministerios en Brasilia o a las unidades habitacionales de Le Corbusier, un estadio cubierto, un anfiteatro y todo un conjunto de edificios comunitarios de apoyo, Como elemento destacado desde lo icónico un obelisco, a pocos metros de la estación.
La propuesta no superó la calidad de anuncio, la mirada entre despectiva y burlona de las autoridades municipales de ver un conjunto tan ajeno y la presentación de una maqueta que hoy permite repasar esa historia. Fe haberse concretado la reforma propuesta la ciudad hubiese quebrado barreras urbanas que aún hoy existen, hubiese vuelto útiles unas 2 mil hectáreas de tierras aún ociosas y contaría con una pieza arquitectónica de relevancia mundial. Nada de eso sucedió,
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| Vista parcial de la ciudad ferroviaria propuesta por Hebhard: estadio, teatro descubierto, monobloques y edificios de apoyo comunitario. Un fragmento de Brasilia en Loma Paraguaya. |
La propuesta no superó la calidad de anuncio, la mirada entre despectiva y burlona de las autoridades municipales de ver un conjunto tan ajeno y la presentación de una maqueta que hoy permite repasar esa historia. Fe haberse concretado la reforma propuesta la ciudad hubiese quebrado barreras urbanas que aún hoy existen, hubiese vuelto útiles unas 2 mil hectáreas de tierras aún ociosas y contaría con una pieza arquitectónica de relevancia mundial. Nada de eso sucedió,
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| Los arcos de la estación Central (que reemplazaría a todas las existentes hasta entonces en la ciudad) y el hotel ferroviario. Lenguaje moderno a pleno para cada pieza. |
21 de abril de 2016
Una fuente en el olvido
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| La fuente en su estado de plenitud: agua más cielo más verde. |
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| Una vista similar, actual, con la glorieta al fondo de color bordó. |
| La fuente, abril de 2016. Sola en el olvido. |
11 de abril de 2016
Despedida sin el segundo piso
Cae una casona de calle Güemes al 100. Los hierros que asoman en su parte superior dan cuenta de una práctica propia de las casas de principios del siglo XX, cuando se dejaba construidas la parte inferior de los balcones, para una futura planta alta. Era la señal de la esperanza en un progreso, la señal de una ambición: la de tener una casa de altos. Ya no está el piso del balcón, sólo su estructura. Vigas que formarán parte de los materiales que se venderán para pagar los trabajos de demolición. En esta historia no hubo altos. Seguramente otros sueños fueron cumplidos.
4 de abril de 2016
EL ADIOS A UNA PALMERA
Lo cierto es que a pesar de haber resignado "su prístina esbeltez" la planta ser logró recuperar y luego de enderezar su tronco continuó su crecimiento con una particular marca de vida. Hasta ahora, en que los profesionales de la Dirección de Paseos del municipio estableció que su caída era inminente, por lo cual se decidió poner fin a su existencia. Sobrevivió a su enfermedad terminal 77 años. Pero como menciona la conocida canción, "todo concluye al fin, nada puede escapar..."
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| Última imágenes de la palmera, con su particular herida de vida. |
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