10 de mayo de 2012

Un encuentro de dos mundos, a escala humana y nuclear

Le Corbusier y Einstein, Princeton, 1946
En 1946 coincidieron en la universidad de Princeton, Estados Unidos, dos mentes brillantes, una capaz de explicar el universo y sus leyes y entender la energía atómica que contiene un átomo, el otro interpretando el espacio urbano, la vivienda humana, la arquitectura racional con un talento capaz de borrar en gran parte los lenguajes del pasado y establecer una nueva manera de diseñar. Alberto Einstein y Le Corbusier pudieron compartir un confuso momento, que dejó a ambos una experiencia gratificante, la cual fue relatada por Le Corbusier tiempo después en su libro Modulor:

"Tuve el placer de discutir el Modulor con Albert Einstein en Princeton. Yo estaba pasando una etapa de incertidumbre; me expresé confusamente, le expliqué el Modulor muy mal, me perdí en el pantano de la causa y efecto…En un momento, Einstein tomó un lápiz y comenzó a calcular. Estúpidamente le interrumpí, y la conversación giró hacia otras cosas. El cálculo quedó sin terminar. En una carta que me escribió esa misma tarde Einstein tuvo la amabilidad de decir acerca del Modulor: ‘Es una escala de proporciones que hace lo malo difícil, y lo bueno fácil’. Creo que un juicio extraordinariamente visionario. Un gesto de amistad hecho por un gran científico hacia nosotros, que no somos científicos sino soldados en el campo de batalla. El científico nos dice: ‘Esta arma dispara directamente en materia de dimensionamiento, es decir, de proporciones, lo que hace nuestra tarea más segura’


El Modulor es un sistema de medidas detallado por Le Corbusier que se une a una larga “tradición” vista en personajes como Vitruvio, Da Vinci y Leon Battista Alberti en la búsqueda de una relación matemática entre las medidas del hombre y la naturaleza. Es un sistema de medidas en que cada magnitud se relaciona por el número áureo como medida base en las partes de la arquitectura.
Las medidas parten desde la medida del hombre con la mano levantada (226 cm). Desde la primera medida multiplicando y dividiendo de igual manera por el número de oro se obtiene dos series, cada una una sucesión de Fibonacci.



La Teoría de la relatividad es una teoría física publicada en 1905 por Albert Einstein. Surge de la observación de que la velocidad de la luz en el vacío es igual en todos los sistemas de referencia inerciales.
La Teoría estableció ecuaciones que conducen a fenómenos que chocan con el sentido común, siendo uno de los más asombrosos la paradoja de los gemelos. La relatividad tuvo también un impacto en la filosofía, eliminando toda posibilidad de existencia de un tiempo y de un espacio absoluto en el universo. La formula encontrada por Einstein, E=mc2, es el origen de la energía nuclear y, para pesadumbre de Einstein, el camino a la bomba atómica arrojada en 1945 sobre Hiroshima.



25 de abril de 2012

La usina eléctrica de Loma Paraguaya

En 1913, el ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, seccional Bahía Blanca al Noroeste, construyó una nueva usina eléctrica para atender la creciente demanda de la ciudad, considerando que estaba colmada la capacidad de la ubicada en Brickman y Donado, levantada apenas siete años antes. Una de los mayores consumos correspondía al tranvía eléctrica, propiedad de la misma empresa ferroviaria. 

La usina de Loma Paraguaya, 1913

Esta usina funcionó a pleno hasta 1932, en que entró en operaciones la nueva usina construida en Ingeniero White, "El Castillo", con la concesión del servicio eléctrico ya en manos de la firma italiana Italo Argentina.
Demolida de manera parcial, todavía hoy puede verse, en la avenida Colón, frente a la refinería de Petrobrás, restos de este edificio ladrillero, propio de la mejor arquitectura industrial inglesa.

Parte del edificio original que sobrevivió a la demolición
 
A pocos metros de la usina se ubicaba la estación Loma Paraguaya, una parada entre la estación BBNO y Galván, habilitada para el servicio de pasajeros y carga.
Fue creada para la remoción de lastre y arena de la loma que allí existía. Cuando se construyó la usina se agregó una garita de señales y desvíos de depósito de vagones, para Galván.
Para 1930 se la encontraba clausurada para todo tipo de tráfico, con parada solo para los trenes locales, para comodidad de la gente que trabajaba en la usina y la refinería, "La Isaura". Fue demolida en la década del 80.
Los jardines de la estación, premiados
Al jefe de estación, don Nazareno Tomassoni, le fue entregada en 1922 la medalla de oro que anualmente otorgaba la empresa por la dedicación y esmero en el cuidado de los jardines de las estaciones.
El cultivo lo realizaba el Jefe de Estación, en los ratos libres. Las plantas cultivadas eran, entre otras, anémonas, begonias, celosas, alelíes, dalias, claveles, siempre verdes, retamas, helechos, hortensias, campanillas, lirios, junquillos, jazmines, azucenas, menta, laurel, primaveras, margaritas, flor de seda, malvón, geranio, rosas, crisantemos, etc. 

En 1995 se colocó esta referencia histórica en la única palmera que quedó de pie donde funcionó la estación

12 de abril de 2012

(Pequeños) Gusanos bahienses

Escaleras famosas si las hay la del centro Pompidou, en París, edificio que abrió en parte el estilo high tech (Alta tecnología) en el siglo XX. Diseñado en la década del 70 por los hoy arquitectos estrellas Renzo Piano y Richard Rogers, esta verdadera "Fábrica del arte" tiene en su fachada una escalera cerrada, popularmente conocida como "El Gusano", por la cual se accede a la planta alta del edificio.

Centro Pompidou, París, Piano-Rogers, 1974
Escalera exterior, detalle
El Gusano, vista interior
Ya mencionamos en este blog una escalera gusano similar a la del Pompidou que se pretendió construir en Bahía Blanca pero finalmente quedó fuera del proyecto. Pero la ciudad siempre tiene algo más para ofrecer y vemos entonces estos dos pequeños "gusanos" bahienses, uno del Colegio Goyena, a pocas cuadras del centro de la ciudad, y el segundo del nuevo edificio sede de Vialidad Nacional. Pequeños tributos a obras maestras de la arquitectura mundial.

Colegio Pedro Goyena, escalera en frente
Sede de Vialidad Nacional en Bahía Blanca


Otros gusanos de ciudad: por gentileza de Anabella Trobiani sumamos otros gusanos urbanos, los que se aplican a los juegos de plaza que tanto se han multiplicado en la ciudad.


24 de marzo de 2012

Paraboloides perdidos, paraboloides que están

En la refinería que actualmente ocupa la petrolera Petrobrás en la zona de Loma Paraguaya, en Bahía Blanca, se construyó, en una fecha a dilucidar, un conjunto de obras en el acceso a la planta, todas resueltas utilizando estructuras de hormigón armado del tipo paraboloide hiperbólico. El diseño --de la autoría del ingeniero Norberto Tombesi-- evoca las formas creadas por el arquitecto Félix Candela y resolvían (una de ellas fue demolida) el sector asignado a la vigilancia y la cubierta del área de estacionamiento. También pueden advertirse una particular resolución de la cubierta sobre un edificio que da sobre la avenida Colón.

Los "paraguas" en la zona de estacionamiento de la refinería Petrobrás (Ex Isaura), en Bahía Blanca
Los "paraguas" que pueden verse alineados y con distintas alturas en la zona de estacionamiento de Petrobrás evocan acaso la obra emblemática de Candela, la cual incluso fue adoptada en 2000 por el arquitecto inglés Norman Foster paras resolver la nueva imagen de la firma Repsol en España, recurriendo a materiales plásticos y de colores.

El primer paraguas de Candela, el hormigón de espesor mínimo trabajando a través de su forma.
Los diseños de Norman Foster para Repsol en España. Una reinterpretación de los paraguas de Candela, con otros materiales y el agregado del color.

Acerca de la construcción demolida, una verdadera obra de arte, guardaba similitud con la Capilla de Palmira, en Cuernavaca, construida en 1959, y el mítico Restaurante los Manantiales (Xochimolco). obras icónica de Candela en Méjico, su país de residencia.

La maravillosa propuesta DEMOLIDA en la planta de Petrobrás. Una obra de arte en el uso de membranas de hormigón armado (Foto gentileza ingeniero Gustavo Vigil Mendoza).
Capilla de Palmira, Félix Candela, 1959
Restaurante, Félix Candela, 1959

Descubrir la obra de Bahía Blanca no deja de ser gratificante y revelador de una técnica que fue dominada por muchos de los ingenieros formados en la Universidad Nacional del Sur. No están catalogados como bienes patrimoniales ni protegidos contra una eventual decisión de alguien que decida demolerlos de la noche a la mañana. Quizás sea tiempo de prestarle mayor atención.


Arreglo y Monumento

Los daños sufridos en uno de los galpones del ex Mercado Victoria en Bahía Blanca han tenido, en principio, un efecto positivo: las más altas autoridades de la Comisión Nacional de Monumentos Históricos han visitado la ciudad con la idea de formalizar la declaratoria de ese bien como Monumento Histórico, el máximo rango que distingue esa entidad. Por otra parte, los especialistas prepararán una memoria técnica para que la reparación de los muros sea realizada de la mejor manera posible. Junto con el Mercado serían también protegidos los edificios del Barrio Inglés, la ex usina de Brickman y Donado y el puente Colón. Todo este conjunto ferroviario --que fuera propiedad del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (seccional Bahía Blanca al Noroeste)-- se convertirá así en el primero en el país en obtener tal reconocimiento.

Profesionales locales y de la nación tratan de entender la inexplicable rotura que sufrieron las centenarias paredes ladrilleras del Mercado.

2 de marzo de 2012

Librería Pampa Mar

“Todos los lectores de Buenos Aires le debemos algo y acaso mucho.”

Jorge Luis Borges sobre Luis Alfonso, fundador de la librería La Ciudad

Pampa Mar ocupaba la planta baja del edificio de calle Alsina al 200, en Bahía Blanca
No contaría yo con años que me habilitaran a la inexperta consumación del amor cuando conocí, en una calle módicamente populosa de una ciudad de provincias, a Carlos Viglizzo. Yo me había iniciado en el hedónico hábito de la lectura y ansiaba poseer, como casi cualquier ávido aprendiz, la totalidad de los volúmenes del orbe. La librería Pampa Mar era, para los que buscábamos, rivalizando silenciosamente entre sí, el mediato contacto con todo autor que se nos antojara de renombre, una suerte de Olimpo cuyo acceso no estaba vedado a mortal alguno.
Editorial Pampa Mar
La primera mañana que pisé el edén que regía Carlos Viglizzo, un hombre algo grueso, ya mayor, de cabellos añosos y voz pausadamente culta, pedí, para impresionarlo, torpe y temblorosamente, un ejemplar de alguna obra de Verlaine. Viglizzo accedió con un leve asentimiento y rebuscó una copia de Poèmes Saturniens en edición bilingüe. El precio, que era sideral, me desconcertó, pero Viglizzo se avino a una rebaja y a la recomendación de remitirme a la obra de Rubén Darío, cuya poesía, Viglizzo enseñó, es heredera de aquélla de Verlaine. Recitó, con la memoria prodigiosa de mester de librerías que era sola propiedad suya, unos versos de Lo fatal:

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,

ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Mi impresión de Carlos Viglizzo, en épocas en las que lo rozaba cierta decrepitud, fue la de un hombre que ha rendido sitio al cansancio y a cierta indiferencia ante su propia suerte. Fue beneficiario de un vasto saber, editor, mecenas y generoso acogedor de las artes. Alguien recordará que en el lejano año de 1949 Viglizzo ofició de anfitrión en el agasajo que se le otorgó al escritor Ezequiel Martínez Estrada cuando decidió mudar de domicilio y abandonar Buenos Aires. Pampa Mar había sido, antes de la lenta declinación, un área en donde los libros se saboreaban como sábados que transcurren junto a las personas que han consentido en amarnos y de las que somos, como lo somos de esos libros degustados en la soledad de un sillón sin premuras, mansos dueños. Haberlo frecuentado cuando se aproximaba su final forjó en mí la débil pasión de sentir que había extraviado algo (su compañía, su conversación, su ámbito) que en realidad no había poseído nunca.


Carlos Viglizzo murió a mediados de la década de los noventa. Su librería prolongó en los avatares del tiempo la decadencia argentina. Hoy sé que tras años de malos libros, de magras ventas y de indiferentes lectores Pampa Mar ha dejado de existir, y con ella, el legado que Carlos Viglizzo quizás deseó dejar a una opaca ciudad que difícilmente lo mereciera. La muerte de una librería y la visión del frío espacio que ceden los desaparecidos libros que alguna vez esperaron en elegantes o rudos anaqueles la mano que viniese a concederles vida nos ensombrece siempre con la tristeza que emana como de una tumba. Habrá de sucederla algún cafetín, alguna venta de baratijas o algún establecimiento de calzado o ropa deportiva. La Historia, que no es sino el cúmulo cronológico de nuestra pobreza, sigue su curso. Hadrian Bagration

1 de marzo de 2012

Fachada Aurinegra


Termina de recomponerse la fachada que sobre calle Rodríguez tiene el club Olimpo, en el lugar que ocupa la pileta de natación. El frente tiene aspecto en realidad de contrafrente, acaso asumiendo la entidad que su acceso principal está en el otro extremo del terreno, sobre calle Sarmiento. La obra data de 1953 y fue diseñada por el arquitecto Manuel Mayer Méndez, actuando como constructor Severo Matrangolo.


La recuperación significó la perdida del revoque original símil piedra, una obra artesanal de jerarquía, propia de la calificada mano de obra por entonces existente en la ciudad, para dar lugar a una pintura en un tono similar. En el remate aparece la leyenda con el nombre de la entidad fundada en 1908 y, dando un toque distintivo, el escudo con sus colores identificatorios. Siempre llama la atención la voluntad de pintar estos edificios como obras en dos dimensiones, sin dar respuesta adecuada a sus muros medianeros cuando, como en este caso, son perfectamente visibles desde la calle.

La ciudad que ni recordamos

Si bien es habitual pensar que la demolición de viviendas en Bahía Blanca comenzó en la década del 80, la realidad indica que fue a partir...