17 de octubre de 2010

Ingeniería de primer nivel

Acceso al Faro, Monte Hermoso, 2010

La torre en franjas rojas y blancas llega a los 75 metros de altura
En 1906 entró el operatividad el faro de Recalada, diseñado y calculado por el ingeniero italiano Luis Luiggi, como parte final de la construcción de la Base Naval de Puerto Belgrano. La torre venía a reemplazar a la elemental farola que hasta entonces marcaba el ingreso a los barcos a la ría, ubicada en un accidente topográfico conocido como "Monte Hermoso". La nueva construcción heredó esa misma denominación a pesar de ubicarse a varios kilómetros de ese lugar, en un sitio denominado "Punta Catanga". Luiggi diseñó una obra metálica, la cual contrató con la empresa Barbier, Benard & Turenne, de París.

Los constructores de la torre
El faro llegó embalado en varios cajones y Luiggi calculó su base, un macizo circular de 20 metros de diámetro y 3,50 metros de espesor, sostenido por 9 pilotes de hormigón armado de 5 metros de profundidad por 2,40 metros de diámetro.
El armado de los pilotes, 1905
La torre está formada por un tubo central de 1,50 metros de diámetro, alrededor de la cual se ubica una escalera caracol que con sus 293 escalones permite llegar al recinto de la lámpara. El faro es una torre piramidal, con 8 tubos de hierro, unidos entre sí y al tubo central por tirantes y tensores.


El faro de Monte Hermoso fue el primer habitante de esas playas y con sus 74,50 metros de altura sobre el nivel del mar es el más elevado de las costas argentinas. Su soledad se quebró en 1918, cuando a pocos kilómetros del lugar se inauguró el Hotel de Madera. Pero esa, esa es parte de otra historia.

14 de octubre de 2010

Casonas que se van (1902-2010)

Ocupada por el Hotel Marino, 1908 (gentileza José Marcilese)




Luego de levantar polvareda por la manera violenta en que fueron desalojados sus últimos moradores, comenzó y avanza a buen ritmo la demolición de esta casona-conventillo de Soler y Brandsen, que luce en su esquina el nombre de su primer propietario, Antonio Valero, y el año de ejecución, 1902.

"Antonio Valero", la marca en el Orillo
Se despide como protagonista de una esquina tradicional de la ciudad, que supiera brillar desde fines del siglo XIX, con la llegada del ferrocarril, y hasta mediados de los 60. Luego de décadas de postergación, esa zona de la ciudad está experimentando un cambio importante y apunta a ser revitalizada en torno a la puesta en valor de la Estación Sud. Sirva esta despedida, con Calvino, de sus "Cuidades Invisibles".

"Claro que también en Ipazia llegará el día en que mi único deseo sea partir. Sé que no tendré que bajar al puerto sino subir la pináculo más alto de la fortaleza y esperar que pase una nave por allá arriba. ¿Pero pasará alguna vez? No hay lenguaje sin engaño".

10 de octubre de 2010

Casonas en peligro


Ubicada en la primera cuadra de calle Lavalle, con el cartel de venta en su reja de frente, esta casona se ha convertido en un peligro para cualquier desprevenido transeúnte. Es que su balcón principal ha comenzado a sufrir desprendimientos de revoques y mampostería.


El balcón con su delicado estado general

Los trozos de mampostería desprendidos
Las reparaciones que necesita la pieza son menores, pero al no realizarse en tiempo y forma van complicando cada día el estado general de la obra.


El inmueble es, cuanto menos, "una obra de marca", teniendo en cuenta que fue diseñada por uno de los estudios más prestigiosos que existieron en el país, integrado por los arquitectos Alberto Coni Molina y Juan Durand (Coni Molina-Durand).

La firma de un estudio de prestigio del siglo XX
Coni Molina fue uno de los primeros arquitectos graduados en la Universidad de Buenos Aires (1904). Se destacó por su labor profesional, fue miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, vicedecano de esa Facultad, presidente de la Sociedad Central de Arquitectos y concejal de la Ciudad de Buenos Aires. En nuestra ciudad diseñó la sede del Club Argentino (avenida Colón y Vicente López), el palacete de Bermudez y Olaciregui (calle Donado, demolido), la casa de la familia Mallea (Lamadrid y Alsina, sede de LU3 Radio del Sur) y el palacete Pagano (Alsina al 300, demolido), entre otros. Juan B. Durand realizó varios edificios en Buenos Aires, aunque lo más significativo lo desarrolló en Rosario.
La mano de obra de la casa correspondió a la empresa de los hermanos Nicolás y Gerardo Pagano (NyG Pagano), constructores del club Argentino y el palacete Bañuelos (actual sede Sociedad Sportiva), entre tantas.

Constructores bahienses que justifican la preservación del bien
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Existe en Bahía Blanca una ordenanza que exige el cuidado y tratamiento de balcones y salientes de acuerdo a la antigüedad del edificio. La misma no está aún reglamentada, a pesar de haber sido promulgada hace casi una década, lo cual dificulta su aplicación.  

2 de octubre de 2010

Los grandes maestros en la bahía

Los arquitectos bahienses Patricia Rega y Aldo Braccini han completado en los últimos años un conjunto de edificios inspirados y in memorian de tres de los grandes maestros de la arquitectura moderna: Le Corbusier, Mies y Gropius.


Las obras no dejan de ser un golpe de aire fresco dentro del aluvión de emprendimientos que se han concretado en Bahía Blanca, muchas de ellas resueltas con diseños demasiado alejados de lo contemporáneo, y donde el plus del diseño parece haber sido postergado o ignorado.


Le Corbusier y Gropius, moñitos para dos grandes

Edificio Le Corbu, primera cuadra de calle Zapiola

Los edificios Gropius (de oficinas) y Le Corbu (residencial) se ubican en calles Zapiola 26 e Yrigoyen 381, a pocos metros uno de otro. Su resolución ha sido prolija, adecuada y respetuosa. Un homenaje que jearquiza al paisaje urbano.

Edificio Gropius, Yrigoyen 381, Rega-Braccini

Le Corbu, en primer plano, Gropius, a la izquierda

Racionalismo, paredes blancas, muros vidriados. El legado de los grandes maestros

23 de septiembre de 2010

Todo es plaza


La demolición de la casona de Zelarrayán y Sarmiento abrió una esquina para un nuevo emprendimiento edilicio, la torre La Plaza, de 15 pisos y 100 departamentos de un dormitorio, "premiun". El paisaje urbano, hasta tanto comience a florecer la estructura, es en parte el que refleja esta imagen, donde todo es "Plaza", la torre, los ómnibus, la plaza. Postales de una ciudad que cruza la primera década del nuevo siglo.

13 de septiembre de 2010

Cae Alem


No es la primera. Pero muestra como el progreso no respeta calles ni avenidas. Ahora es el tiempo de los chaléts de la avenida Alem. En este caso una típica vivienda de esta arteria que supo ganar jerarquía con su arquitectura de pintorequista, con chaléts californianos, vascos, Mar del plata y otros. Por estos días hemos perdido uno. Gracias Héctor Herro por las fotos.

12 de septiembre de 2010

Alem de colores


Una postal cargada de historia, detalles y falsedades. Por un lado, el coloreado ficticio que convirtió en rojo fuerte la cúpula de la casona de la avenida Alem y Sarmiento, a la derecha, terminada en revoque símil piedra en la realidad, y también la cubierta del teatro Municipal. A la izquierda, en primer plano, idéntico color resalta el techo del mirador de la casa Coleman, ese sí de tejas. Un color mostaza disfraza las columnas de iluminación que hasta 1967 la avenida lució en el centro de la calzada, cuyo color real era plata o aluminio. Un detalle adicional que permite ubicar esta foto entre 1949 y 1955. La postal tiene en su extremo superior izquierdo la leyenda "Teatro 17 de Octubre", tal la denominación que el gobierno peronista de Norberto Arecco le puso al teatro Municipal y que ocupó ese tiempo. En esos mismos años (entre 1952 y 1955) la avenida Colón pasó a llamarse "avenida Eva Perón" e idéntico nombre, Eva Perón, tomó el Policlínico (actual Hospital Penna). Un detalle adicional. En noviembre de 1946, cerrando su campaña electoral, Juan Domingo Perón llegó a Bahía Blanca junto a Evita, por entonces poco menos que una desconocida. A la tardecita de aquel día, ambos saludaron al pueblo bahiense desde el balcón central del primer piso del teatro Municipal.

La ciudad que ni recordamos

Si bien es habitual pensar que la demolición de viviendas en Bahía Blanca comenzó en la década del 80, la realidad indica que fue a partir...