viernes, 2 de abril de 2010

Una esquina que se va

Desde hace más de un año viene "amenazando" la demolición de la casona ubicada en la esquina de Sarmiento y Zelarrayán, donde la firma Galak-Wasserman levantará un edificio de 15 pisos de altura conteniendo la bonita suma de 100 departamentos de un dormitorios, con 14 locales en planta baja y unas 50 cocheras.


Bahía Blanca pisando el siglo XX. La esquina de Sarmiento y Zelarrayán ya formaba parte del paisaje urbano del lugar.

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La casona a demoler no está inventariada en el Patrimonio Arquitectónico, aunque es parte de la historia trascendente de la ciudad. Por un lado, porque desde fines del siglo XIX ocupa esa estratégica esquina. Por otro lado, por que sirvió de sede a decenas de emprendimientos comerciales e institucionales de la ciudad, siendo sede del Correo (a partir de 1914) hasta su mudanza al edificio propio de calle Moreno, y del recordado Banco Regional Sureño, entidad de capitales locales adquirida luego por el grupo Oddone.


La esquina a punto de despedirse.


Los detalles art déco se recortan contra un interior que ya tiene el cielo como límite.


La firma en el orillo: Cabré-Mayer en la restauración de 1931.


Art déco en todo su esplendor. La casa al detalle.


La herrería de barras ondulantes y flores de fuerte geometría.

Pero sin dudas unas de las cuestiones más llamativas de la obra es la de haber sido uno de los primeros edificios de la ciudad en ser "restaurados". La intervención fue realizada en 1931 para su ocupante, la firma Méndez Hermanos, dedicada a la venta de materiales agrícolas y de construcción, por el estudio Mayer-Cabré, que adecuó la fachada al estilo art déco, de boga por esos años. De allí la posibilidad de admirar sus frisos decorados con esa estética, sus balcones y también detalles propios de este diseño que hizo de la geometría el eje de su realización.
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Queda por saber que propuesta edilicia tomará el lugar de esta casona, teniendo en cuenta que aparecerá frente a la plaza Rivadavia luego de cuatro décadas que no se construye esa tipología frente al céntrico paseo, luego de la concreción, en las décadas del 50 y 60, del Caviglia y La Comercialina. Es de esperar que los autores del proyecto asuman la cuota de responsabilidad que correspondería al hecho de intervenir en un sitio tan especial, que recurriera a materiales y formas propios de estos tiempos y hasta que sirviera para marcar una tendencia estética acorde a nuestros aires de gran ciudad.
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