jueves, 19 de marzo de 2009

Símbolos ciudadanos



A la hora de elegir "la postal" de Bahía Blanca, parecieran no ser muchas las imagenes que de manera inmediata representar a nuestra ciudad. El portal del parque de mayo, el teatro Municipal y el palacio municipal son algunas de esas referencias. Dos elementos significativos son, también, los que acompañan este comentario: "La Ofrenda", estatua que remata el monumento a Rivadavia en el centro de plaza homónima, y, al fondo, la que fuera antena de Canal 9, montada en 1965, en la azotea del edificio Caviglia. Para los bahienses, sin dudas, un conjunto reconocible.

3 comentarios:

LUCIANO dijo...

En verdad es todo un símbolo este monumento. Poco percibido por el público transeúnte es el detalle de las laterales de la columna en donde se han grabado en el mismo marmol referencias al Primer Presidente. Entre ellas, su rol en la sociedad de beneficencia.
Viéndolo, no se puede dejar de recordar las imágenes estampadas en el enorme vitral que cubre la sala de lectura de la Biblioteca "Bernardino Rivadavia". Me tomaría el atrevimiento de proponer al autor de este blog alguna entrada dedicada a esa obra de arte y su simbología.
Por otro lado, yendo a lo más "terrenal", como vecino de la Plaza me disgusta bastante el uso dado al monumento en cuestión a la manera de "tribuna" con el consecuente pisoteo sobre el cesped que nunca termina de crecer como debe. ¿sería muy contrario a las tendencias urbanistas modernas encerrar el círculo verde con un enrejado de hierro artístico de unos 2,5 metros?

Ricardo Raùl dijo...

LUCIANO : acorralar un monumento es como embalsamar a una persona antes de la muerte. Las esculturas, ademàs de ser bellas, deben ser ùtiles y lograr la atenciòn de los usuarios de la CIUDAD....sino fijate la "escultura " del paseo de la MUJER,¿ pedirìas que la acorralen...?

LUCIANO dijo...

Ricardo Raúl: es muy acertado lo que decís; asímismo me pareció muy buena la comparación con "embalsamar a una persona en vida". Respecto de si encerraría a la "mujer" del paseo homónimo, tu pregunta es muy suspicaz, y no la responderé so pena de ganarme infundadamente la enemistad de más de una lectora, ja, ja!
Simplemente se me ocurría lo de enrejar el monumento al Primer Presidente porque creo que el accionar de los sujetos que ocupan su pedestal e inmediaciones es más que dañoso: rompen el pasto, lo pintan con corrector, con pintura en aerosol, con aerógrafo negro, e incluso dan la mala imagen de romper con la pulcritud y magnificencia que el mármol le aporta al cuadro, sentados (cuando no tirados, o "chapando" ahí arriba, como diría mi abuelo hablando en criollo). Tu apreciación creo que es más que cierta, pero vivimos en este lado del mundo donde el sol brilla poco, donde somos hijos del rigor y de las rejas. En una dicotomía más de esta Argentina, creeo que no hay "usuarios" de este tipo de obras artísticas, sino admiradores y "abusadores". Como admirador prefiero verlo encerrado en una reja, antes que invadido de "abusadores". Pero bueno, es mi opinión. Un gustazo poder dialogar contigo en este ámbito. Saludos.