Las casillas de los guardavidas en las playas son un modelo estupendo que puede emparentarse rápidamente con las obras bahienses.
17 de julio de 2010
Casillas art déco (Miami)
Siguiendo la línea de los kioscos Barco de Bahía Blanca (1939), podemos realizar una comparación con un particular equipamiento realizado en la década del 30 en las playas de Miami, siguiendo el estilo art déco que esa ciudad norteamericana abrazó para sintetizar su propuesta de diversión, entretenimiento y descanso.
Las casillas de los guardavidas en las playas son un modelo estupendo que puede emparentarse rápidamente con las obras bahienses.
Las casillas de los guardavidas en las playas son un modelo estupendo que puede emparentarse rápidamente con las obras bahienses.
16 de julio de 2010
Todo tiempo pasado...¿fue mejor?
El tema del transporte urbano en Bahía viene dando que hablar desde que el municipio decidió reorganizar el sistema mediante un llamado a licitación que derivó en la adjudicación de las 16 líneas existentes a dos empresas: el grupo Plaza-Mayo y el histórico (y local) Rastreador Fournier, a principios de 2009. Desde entonces todas parecen ser quejas y protestas, ante las quejas de los usuarios por los incumplimientos de las frecuencias y las constantes roturas de los coches de plaza. El tema es amplio, polémico y sufre uno de los peores males: la politización, donde distintos sectores políticos discuten el sistema porque de alguna manera representa a la actual administración municipal y su fracaso sería de alguna manera un golpe importante para una gestión que se ha consolidado en el tiempo. Como sea, muchos se plantean si el anterior esquema formado por todas empresas locales era realmente más eficiente y si el cambio significó un avance en la materia.
Antes de la llegada de los "500", por disposición provincial.
"La Bahiense", bien local.
Empresa "Coronel Ramón Estomba", el nombre del fundador.
Micro Sur, otra que se marchó.
Compañía General San Martín: la 502. Dicen que funcionaba como ninguna otra jamás.
***
La frase "todo tiempo pasado fue mejor" parece como propicia para esta cuestión, al menos para muchos que critican al actual sistema. La cuestión da pie para saber de donde viene tan remanida frase. Muchos la atribuyen al poeta Jorge Manrique (1440-1479), que en plena edad medio escribió las Coplas por la muerte de su padre, cuyo primer parte dice:
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Sin embargo, casi por casualidad, y husmeando la Biblia buscando alguna frase para una nota de ocasión, encontré este significativo versículo en el Antiguo Testamento:
Nunca digas: ¿Qué es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que éstos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría… Eclesiastés, 7 v.10
Como puede verse, la cuestión de creer que todo lo pasado fue mejor viene desde el inicio de los tiempos. Por eso, y para justificar esta entrada de la ciudad perdida. unas fotos de otros tiempos, de ómnibus y empresas que son parte de ese pasado.
El presente, La Fournier y Plaza.
Las esperas, las frecuencias...
Antes de la llegada de los "500", por disposición provincial.
"La Bahiense", bien local.
Empresa "Coronel Ramón Estomba", el nombre del fundador.
Micro Sur, otra que se marchó.
Compañía General San Martín: la 502. Dicen que funcionaba como ninguna otra jamás.
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La frase "todo tiempo pasado fue mejor" parece como propicia para esta cuestión, al menos para muchos que critican al actual sistema. La cuestión da pie para saber de donde viene tan remanida frase. Muchos la atribuyen al poeta Jorge Manrique (1440-1479), que en plena edad medio escribió las Coplas por la muerte de su padre, cuyo primer parte dice:
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Sin embargo, casi por casualidad, y husmeando la Biblia buscando alguna frase para una nota de ocasión, encontré este significativo versículo en el Antiguo Testamento:
Nunca digas: ¿Qué es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que éstos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría… Eclesiastés, 7 v.10
Como puede verse, la cuestión de creer que todo lo pasado fue mejor viene desde el inicio de los tiempos. Por eso, y para justificar esta entrada de la ciudad perdida. unas fotos de otros tiempos, de ómnibus y empresas que son parte de ese pasado.
El presente, La Fournier y Plaza.
Las esperas, las frecuencias...
14 de julio de 2010
El barco de El Siglo
Siguiendo con la presentación de atractivos edificios art déco resueltos en esquina, con la impronta propia de los barcos, podemos admirar este maravilloso edificio en la esquina de calles O'Higgins y Saavedra, diseñado en 1936 por Enrique Cabré Moré y construido por la empresa de Pedro Cabré para alojar la tienda El Siglo.
Los detalles propios del estilo art déco se advierten en los remates planos del edificio, en los delicados escalonamientos en la parte inferior de los balcones y en la aparición de barandas metálicas con decidida impronta geométrica. Una obra que maravilla desde su sencillez y que se acerca también a ciertas propuestas del movimiento moderno, en atractiva conjunción
El chaflán se redondea con esquema de proa de barco, rasgo aerodinámico típico del art decó que se inspiraba en los transatlánticos, medio de transporte que entonces vivía su edad de oro y que representaba el colmo de la modernidad.
Los detalles propios del estilo art déco se advierten en los remates planos del edificio, en los delicados escalonamientos en la parte inferior de los balcones y en la aparición de barandas metálicas con decidida impronta geométrica. Una obra que maravilla desde su sencillez y que se acerca también a ciertas propuestas del movimiento moderno, en atractiva conjunción
El chaflán se redondea con esquema de proa de barco, rasgo aerodinámico típico del art decó que se inspiraba en los transatlánticos, medio de transporte que entonces vivía su edad de oro y que representaba el colmo de la modernidad.
11 de julio de 2010
Barcos Urbanos
La idea de tomar a los barcos como modelo por excelencia de diseño la manifestó Le Corbusier en varios de sus escritos, fascinado por esa obra utilitaria, sincera, cuya forma surge exclusivamente de su función.
Los camarotes, las ventanas, las cabinas de manejo. Pero fueron los arquitectos del art déco quienes mejor tomaron esa inspiración marina al plantear imponentes edificios en esquina inspirados en los fabulosos trasatlánticos que en la década del 30 maravillaban al mundo. Una mínima introducción para compartir una de las maravillas que cuenta Bahía Blanca, como parte de un singular y acotado equipamiento urbano. Se trata de los denominados "kioscos barco", que se distribuyen por distintos puntos de la ciudad. Fueron diseñados en 1939 desde la Dirección de Obras Públicas municipal, como unos "pequeños establecimientos callejeros" destinados a reemplazar a otros kioscos que la comuna había colocado a principios del siglo, unos atractivos kioscos de chapa que se habían vuelto "antiestéticos armatostes".
Kiosco en la avenida Colón y Chiclana, el que se propuso demoler.
Así fue que el art déco fue el estilo elegido, y las cabinas de los pequeños buques de pesca o usos menores se convirtieron en el modelo elegido para dar forma a estos kioscos. Ignorados por muchos, en 1992 el municipio los incluyó en el inventario del patrimonio arquitectónico y urbano bahiense. Unos años después "salieron del anonimato" cuando el arquitecto Jorge Gazzaneo, que dirigió los trabajos de puesta en valor del ex banco Español del Río de La Plata en Bahía Blanca (actual sede de la Bolsa de Coemrcio local), sugirió demoler el ubicado en la vereda de ese edificio para favorecer las visuales al inmueble. Se generó entonces un debate para evitar esa demolición y así los kioscos barcos volvieron a la escena.
El ubicado en la plaza de Villa Mitre, con los colores característico del club barrial.
***
La construcción: el art déco se evidencia en las líneas del diseño, en las formas de las ventanas y en la cubierta plana. La obra completa está realizada en hormigón armado y fue ejecutada por la empresa de Juan Taverna, que cotizó cada kiosco en 1.249 pesos de la época. Fueron terminados luego de seis meses de trabajo y se distribuyeron en Colón y Vieytes, dos en la plaza Rivadavia (uno demolido), uno en la vereda del bacno Español, uno en la plaza de Villa Mitre, uno en la avenida Cerri (en el acceso a la estación de trenes), uno en la plaza 9 de Julio (actual plaza Brown), uno en Ingeniero White (demolido) y uno en Punta Alta (demolido).
***
En la actualidad solo dos de esas obras están desocupadas (plaza Brown y Estación Sud), mientras que las restantes funcionan con su destino original (kioscos), a excepción de uno que está destinado a la venta de tarjetas de boletos para el transporte urbano de pasajeros.
Son parte de un bien patrimonial, un particular equipamiento edilicio que enriquece sin dudas la ciudad y merece la debida atención en cuanto a su cuidado, preservación y mantenimiento. No son además elementos individuales, sino que su valor se potencia al asumirlo como un conjunto.
El kiosco de Alsina y San Martín, uno de los dos construidos en la plaza Rivadavia que fue demolido.
La cabina de este barco ilustra el modelo adoptado para los kioscos bahienses.
Kiosco en la avenida Colón y Chiclana, el que se propuso demoler.
Así fue que el art déco fue el estilo elegido, y las cabinas de los pequeños buques de pesca o usos menores se convirtieron en el modelo elegido para dar forma a estos kioscos. Ignorados por muchos, en 1992 el municipio los incluyó en el inventario del patrimonio arquitectónico y urbano bahiense. Unos años después "salieron del anonimato" cuando el arquitecto Jorge Gazzaneo, que dirigió los trabajos de puesta en valor del ex banco Español del Río de La Plata en Bahía Blanca (actual sede de la Bolsa de Coemrcio local), sugirió demoler el ubicado en la vereda de ese edificio para favorecer las visuales al inmueble. Se generó entonces un debate para evitar esa demolición y así los kioscos barcos volvieron a la escena.
El ubicado en la plaza de Villa Mitre, con los colores característico del club barrial.
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La construcción: el art déco se evidencia en las líneas del diseño, en las formas de las ventanas y en la cubierta plana. La obra completa está realizada en hormigón armado y fue ejecutada por la empresa de Juan Taverna, que cotizó cada kiosco en 1.249 pesos de la época. Fueron terminados luego de seis meses de trabajo y se distribuyeron en Colón y Vieytes, dos en la plaza Rivadavia (uno demolido), uno en la vereda del bacno Español, uno en la plaza de Villa Mitre, uno en la avenida Cerri (en el acceso a la estación de trenes), uno en la plaza 9 de Julio (actual plaza Brown), uno en Ingeniero White (demolido) y uno en Punta Alta (demolido).
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En la actualidad solo dos de esas obras están desocupadas (plaza Brown y Estación Sud), mientras que las restantes funcionan con su destino original (kioscos), a excepción de uno que está destinado a la venta de tarjetas de boletos para el transporte urbano de pasajeros.
Son parte de un bien patrimonial, un particular equipamiento edilicio que enriquece sin dudas la ciudad y merece la debida atención en cuanto a su cuidado, preservación y mantenimiento. No son además elementos individuales, sino que su valor se potencia al asumirlo como un conjunto.
El kiosco de Alsina y San Martín, uno de los dos construidos en la plaza Rivadavia que fue demolido.
9 de julio de 2010
Karl Norman: un alemán en la bahía
Arquitecto nacido en Hannover (Prusia) en 1858, Carlos Nordmann cursó sus estudios de arquitectura en la Escuela Técnica de su ciudad natal entre 1875 y 1879. Llegó a Buenos Aires en 1883, contratado por el Gobierno de la Provincia para la dirección de las obras del Palacio Legislativo de La Plata.
Realizó casas de renta y gran cantidad de residencias familiares, así como hospitales, escuelas, iglesias y numerosos bancos.
Construyó el Teatro Coliseo en 1905, Villa Ombúes, la Compañía de Billetes de Banco y varias obras en la Avenida de Mayo. Ocupó la presidencia de la Sociedad Central de Arquitectos en los años 1910/11. Es autor de obras emblemáticas, como la Estancia La Ventana, en Tornquist, propiedad de Ernesto Tornquist, un castillo de parecido notable al palacio del rey Luis II de Baviera.
Pero acaso una de sus obras emblemáticas es el popular Torreón del Monje, de Mar del Plata, con algo de fortaleza medieval, también encargado a Nordman por Ernesto Tornquist.
En Bahía Blanca, realizó dos obras emblemáticas: la sede del Banco Alemán Trasatlántico, en la esquina de Sarmientoy Estomba (actual sede del Concejo Deliberante) y la Galería Peuser, en calle O’Higgins. Dos obras de principios del siglo XX que han sobrevivido de muy buena manera al paso del tiempo, restauradas y recuperadas para su uso. Falleció en Buenos Aires, en 1918.
Realizó casas de renta y gran cantidad de residencias familiares, así como hospitales, escuelas, iglesias y numerosos bancos.
Construyó el Teatro Coliseo en 1905, Villa Ombúes, la Compañía de Billetes de Banco y varias obras en la Avenida de Mayo. Ocupó la presidencia de la Sociedad Central de Arquitectos en los años 1910/11. Es autor de obras emblemáticas, como la Estancia La Ventana, en Tornquist, propiedad de Ernesto Tornquist, un castillo de parecido notable al palacio del rey Luis II de Baviera.
Pero acaso una de sus obras emblemáticas es el popular Torreón del Monje, de Mar del Plata, con algo de fortaleza medieval, también encargado a Nordman por Ernesto Tornquist.
En Bahía Blanca, realizó dos obras emblemáticas: la sede del Banco Alemán Trasatlántico, en la esquina de Sarmientoy Estomba (actual sede del Concejo Deliberante) y la Galería Peuser, en calle O’Higgins. Dos obras de principios del siglo XX que han sobrevivido de muy buena manera al paso del tiempo, restauradas y recuperadas para su uso. Falleció en Buenos Aires, en 1918.
6 de julio de 2010
Postales de otros tiempos: Drago
Primera cuadra de calle Drago, abierta al tránsito vehicular en 1938 y convertida en peatonal en 2008. En la postal, ubicable en la década del 50, se advierte, a la derecha, el cartel del restaurant Llao Llao, un clásico de la ciudad, punto de encuentro de trabajadores, deportistas y universitarios. En la esquina sobre la avenida Colón todavía no apareció el Pizá Roca, edificio de oficinas inaugurado en 1961. La calle es doble mano y sobre el fondo aparecen dos edificios emblemáticos de la ciudad: la sede del club Argentino (edificio declarado Monumento Histórico Nacional) y la que fuera sucursal del banco Hipotecario Nacional.
2 de julio de 2010
Y un día el Diego llegó al teatro
Sin el diario del domingo, los bahienses se preparan para tener su propia fiesta. Hoy se trasladó la estatua del Diego desde el club Ferroviario hasta el frente del teatro Municipal, para que acompañe mañana, sábado, el partido entre Alemania y Argentina. El Diego del 86 al bronce, dirigiendo el equipo 2010.
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