miércoles, 18 de febrero de 2015

El Racionalismo que no tuvimos.

No se destaca Bahía Blanca por sus obras Modernas, aquellas derivadas del movimiento arquitectónico que, a partir de la década del 20, modificó, de la mano de los denominados Grandes maestros (Walter Gropius, Mies Van de Rohe y Le Corbusier), la manera de diseñar de acuerdo a los nuevos tiempos de la máquina. Hubo, sin embargo, una interesante posibilidad que no llegó a concretarse de contar con un trabajo de esas características, a partir del concurso de anteproyectos realizado en 1939 para el edificio del que sería el Sanatorio Belgrano, a ubicarse en la esquina de Belgrano y Soler, propiedad de un grupo de médicos liderado por Francisco Berardi.
Se invitó para eso a diez estudios de arquitectura, y hubo tres trabajos finalistas y, por último, un ganador. Ese trabajo pertenecía al estudio porteño Varela, Campini y Delfino, y muestra un valioso ejemplo del racionalismo, con volúmenes puros, sin ningún tipo de ornamentación en sus muros y la esquina resuelta con una curva de reminiscencias art déco.

Sanatorio Blegrano. Primer premio.


El segundo premio fue adjudicado al estudio local integrado por Manuel Mayer Méndez y Stahil, que presentaron una propuesta de líneas similares, dentro de las ideas que impulsaba el movimiento moderno.

Mayer Méndez-Stahil. Con el lema "Vedas" recibieron el segundo premio.
La elección de los trabajos estuvo a cargo de una comisión conformada a tal fin, integrada por Pedro Cabré Moré, en representación de la Comisión de Estética Edilicia del municipio, el ingeniero Jorge Arango, por el Colegio de Ingenieros, el ingeniero Néstor Casanova, por los médicos, y los doctores Berardi y Galtier por los propietarios. Por diferentes motivos la obra finalmente no se concretó, aunque deja este puñado de ideas que dan cuenta de como también por estas tierras comenzaba a tener cabida una nueva manera de pensar los edificios.

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