lunes, 6 de abril de 2009

Chaperío


Mitre al 300, chapas rotas y oxidadas

Suelen verse en Bahía Blanca estos verdaderos atentados contra la estética urbana que son los cercos de obra. Es cierta su calidad de elementos temporales, pero también es dable aceptar que forman parte durante mucho tiempo del paisaje del lugar y que poco y nada tienen que ver con una inversión generalmente importante como es una obra de construcción. La pregunta primera es, ¿porqué esa voluntad de las empresas constructoras-profesionales de ahorrar en un gasto menor cual es colocar chapas o maderas medianamente presentables en el cerco, las cuales, además, son luego recuperables?. ¿Porqué, además, esa voluntad de invadir más del 50 por ciento del ancho de la vereda cuándo el código de edificación es claro en la materia?. Cuestiones menores que se repiten en una ciudad que crece para arriba a veces con demasiada anarquía y, como mencionó un vecino del barrio Napostá (en referencia a las cloacas colapsadas), "con mucho de podrido abajo".

2 comentarios:

Ricardo Raùl dijo...

La respuesta a las preguntas : EL HECHO CREA EL DERECHO. Estamos en època de reforma de los còdigos de planeamiento y de la Edificaciòn. Realicè una propuesta abarcativa de todos los estadios de una obra :
1)GESTION DE FACTIBILIDAD DEL PROYECTO, 2)GESTION DEL PROYECTO EJECUTIVO INTERDISCIPLINARIO, 3)GESTIÒN DE LA CONSTRUCCIÒN DEL PROYECTO, 4)GESTIÒN DE HABILITACIÒN DEL PROYECTO CONSTRUIDO, 5) RESTAURACION, RECUPERACIÒN, PUESTA EN VALOR,MANTENIMIENTO con la creaciòn de la VERIFICACION TÈCNICA
EDILICIA ANUAL (VTEA).

M dijo...

Basta de chaperío! Basta de construcciones molestas, basta de tener que bajar de la vereda para poder pasar, basta de tener que evitar las escaleras, basta del polvo y tierra que vuelan cada vez que hay viento.. ¿sigo? Beso che!