26 de febrero de 2009

Una mansarda sin pizarras


Publicidad del edificio, 1950


Estado actual de la obra, sin las pizarras


Durante el retiro de las piezas se advierte el entramado de madera


El edificio visto desde la plaza Rivadavia, con su remate original

Hace unos días terminó el "arreglo" de la mansarda del edificio ubicado en calle Sarmiento 16, el tercer rascacielos construído en nuestra ciudad (1948) y uno de los pocos resueltos con una arquitectura de corte pintorequista, con un basamento de dos pisos revestido en mármol, 8 pisos superiores de ladrillo visto y un remate, en el último piso, con una muy tradicional mansarda. Ese componente de la obra estaba revestido con pizarras negras, típico material para esa terminación. Sin embargo, a principios de enero comenzaron las tareas de supuesta reparación de las mismas, que derivaron, lamentablemente, en el retiro de la estructura de madera y de las mencionadas pizarras, para dejar en su lugar un revoque. El cambio, se advierte, ha perjudicado la particular estética del edificio. La obra fue diseñada por el estudios de los ingenieros Vallés, Cattáneo y Arrigoni y financiada por la Compañía de Crédito Capitalizador, entidad de capitales bahienses que por entonces ocupaba el edificio vecino, en la esquina de Estomba y Sarmiento (ex Rentas), donde se mudará en los próximos meses el Concejo Deliberante.

3 comentarios:

Unknown dijo...

MARIO : a mi entender lo pensado por nuestros colegas no era una mansarda, sino una especie de "babero".....Si googleamos el tèrmino, la wikipedia nos denomina a la mansarda como la ventana dispuesta sobre el tejado de una casa para iluminar y ventilar su desvan...
Los ingenieros agregaron ventanas sobre un muro levente inclinado y lo baberearon con pizarra como revestimiento....el tejado es plano...

Mario Minervino dijo...

Ricardo, en términos generales los arquitectos academicistas del siglo XIX recurrieron a este recurso para darle una terminaciòn màs tradicional a estas obras en altura. Los últimos pisos de muchos edificios de nuestra ciudad tienen toda su extensión con este recurso y no son bohardillas sino pisos de departamentos completos. Es el caso del club Argentino y el edificio de O'Higgins y Chiclana, entre otros. La definición del diccionario es adecuada pero me parece que no abarca todos los usos que tomó esa expresión en la jerga arquitectónica. Saludos y gracias por tus aportes.

el Curqueto dijo...

Otra "Pizarra de la Mansarda" un buen nombre para un personaje, está como la espada de Damócles sobre los cogotes vecinales: El ex edificio Famularo, frente a la plaza, presenta en su mansarda un faltante de pizarras que, por lo que vi, parecen ser ¿de chapa? Cruzando por las dudas!!! Saludos. Héctor

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